domingo, 29 de septiembre de 2013

La mirada.


Ayer con los ojos hacia adentro, la mirada intrínseca.
Te preguntas por qué la piel se nos hace centenaria,
y tal vez por qué dejamos que la boca se nos cierre,
-un portazo, un golpe, un último suspiro-
No es fácil destrozar la puerta de los errores
y menos aceptar que no hay mas puertas
que las que una se inventa
cuando todo va mal.

¿Cuántos inviernos pueden apagar todas las
palabras del mundo?
No importa,
sabes que hay hojas que brotan de la nada,
nubes rotas por hilos de luz.

No nos hace falta saber cuántos litros de tristeza
caben en nuestra mirada,
esa mirada a veces se nos vuelve hacia adentro
-nuestro paisaje-
ese adentro es un océano al que le debemos las olas,
toda la arena necesaria para evitar
ser otro de esos peces que caminan de espaldas.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Las olas... como las hojas brotan una única vez, da igual que sea primavera u otoño... lo importante es que broten. Al igual que los sentimientos y con ellos muchas veces tus exquisitos poemas... Gracias como siempre por dejarnos leerte y compartir con nosotros esa forma que tienes de jugar con las palabras para hacer que adquieran una belleza que por si sola no tienen.

Sigue así Elisabeth y conseguirás cosas increíbles. ;)

Elisabeth dijo...

¡Muchísimas gracias!

Anónimo dijo...

Lástima que aunque las miradas puedan contener todo un infinito siga habiendo gente con la mirada perdida, o aun peor, sin nada en su interior.
Sigamos mirando hacia adentro y compartamoslo con nuestros seres queridos que esperan fuera.

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