lunes, 29 de julio de 2013

Ocurre que fuiste un árbol en una playa


Ocurre que fuiste un árbol en una playa
y yo que no creía en las casualidades
y no se nadar,
no pude verte.
Perdona,
hice el amor con no más de una palabra.
Ahora es un hecho,
-amarte es un hecho-
No te imaginas
qué feliz me hace rozar tu mirada
cuando unas niñas nos hablan de ponis,
cuando en julio se fingen secuestros exprés
e inventamos historias de hombres lagartos.
Sabes,
muero por ver cómo te mueves por el mundo,
y pienso si es verdad que dos pueden
buscarle otro nombre y hacerlo suyo.
Ocurre,
eres en el pensamiento de mis labios,
soy en la ruta que toman tus manos
y ahora,
llega más tiempo.
Nos viene y nos hace,
amor,
el uno del otro.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bienvenida de nuevo! Hacia mucho que no te leía y solo puedo decir una cosa: Ojalá fuera ese árbol para perderme en tus versos constantemente.

Enhorabuena como siempre Elisabeth y por favor no dejes que pase tanto tiempo privándonos de tus poemas.

Elisabeth dijo...

¡Muchas gracias!

Otto dijo...

eres la causa que me trajo aquí, para buscar otro nombre a las cosas que suceden,
para habitar tu pensamiento pasajero, para descubrir como haces el amor
con alguna que otra palabra, para ser la casualidad que no esperabas.

Anónimo dijo...

El mundo se mueve por emociones... es algo importante aunque no se pueda racionalizar.
Las lecturas de tus poemas conmueven aunque no entiendas de poesía.
Quizá ese sea el motivo de que cada cierto tiempo siga entrando para ver si has puesto algún nuevo poema que consiga emocionarme.

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