domingo, 19 de mayo de 2013

Te escribo


Te escribo,
sólo te escribo pero sabes que quisiera poder hablarte.
Aprovecho tu distancia y me cedo el turno de la palabra
para confesarte que de vez en cuando me falta el suelo,
es entonces cuando extingo mi equilibrio.
Prefiero el aleteo para olvidar mis dos ciudades huérfanas,
pretendo naufragar en la voz que hace y deshace las nubes
para encontrarme en tu aroma de lluvia.

Te escribo, aún no se por qué hice de tus ojos murallas,
de mi boca un arma que nos marchó el uno del otro.
Pero volvimos,
y tu me recuerdas que,
y yo no pregunto.

Te escribo,
sólo te escribo que he coleccionado peces en macetas,
rescatado gatos de peceras,
he probado tu ausencia en carne viva.

No, no quiero, no quiero volver a caminar de espaldas,
sólo te quiero y aún no se qué demonios significa esa palabra
y cómo puede arrancarme ese miedo a la muerte
y cómo puede hacer que siga escribiendo cuando no queda tinta.
Quizá es por tus ojos que son todo;
lluvia de verso.

domingo, 5 de mayo de 2013

Podríamos hacer del amor algo sencillo


Podría dejar de inventarle una cara a tu silencio
y por ejemplo,
cargarme la distancia que me separa de ti.
Si quieres
aprenderé cada letra de tu nombre, un verso
de tu olor ciudad tierna.

¿o demasiado usada?

Quizá ya sea tarde para borrarte…
Lo sabes,
serás tu quien ponga un punto tras el adiós,
de vez en cuando me dejas habitar en tu retozo
y entonces me inundo en tu delito,
de vez en cuando soy el hueso de tu pecho
y entonces me rompo.

Podríamos hacer del amor algo sencillo
pero entonces tu y yo
seriamos nada.