lunes, 25 de febrero de 2013

Domingo

Unos dulces y eternos versos
un domingo huérfano
de biografías solitarias.
Una tesis del querer
                                  inacabada.
Una madre que calla el dolor
con sus labios que son la pluma
y su vientre el papel.

3 comentarios:

astaghfirullah dijo...

El dolor de una madre es la medida
del resto de los sufrimientos de la humanidad,
digerir este torrente de lágrimas
puede llevarle una eternidad.

Elisabeth dijo...

Si... así es. Muchas gracias por leerme.

astaghfirullah dijo...

es un placer, escribes lindo.

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