miércoles, 23 de enero de 2013

El tiempo deshabitado


Busqué al culpable que mordió todo mi tiempo
pero es verdad que para entonces
ya estaba deshabitado.
Desayunaba con las venas descubiertas,
el poso del café era el oyente de tu ausencia.
Ahora las piedras se ahogan en mi carne
y en el cielo,
un pez muerto ya no estuca tus pisadas.

1 comentario:

astaghfirullah dijo...

Desimbricando las escamas de tu pez,
exhumando los desayunos de tus arterias...
Imbuyendo este doloso entretejer
que supone la acrimonia de la ausencia.

bello y cierto,
un abrazo Eli..)

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